Inmaculada Concepción en Colegio Diocesano San Juan Bautista

Para los alumnos de Colegio Diocesano San Juan Bautista, el día 5 de diciembre fue especial, ya que se celebró en nuestra Parroquia el día de la Virgen María, ejemplo de pureza y servicio total al Señor. En primer lugar, lo celebró la etapa de primaria a las 9:00 h. y la de secundaria a las 13:30 h., ambas ceremonias fueron celebradas por el párroco D. Joaquín López Serra.

En este acto, los alumnos aprendimos una serie de principios e ideales entre los cuales se encontraban la sinceridad en nuestro amor, un amor que da más de lo que espera recibir, de pura entrega y servicio sin desear algo material a cambio, amor espiritual que libera el alma de lo material…

Esta visita nos presentó el modelo de María para aprender a servir al prójimo con mucho gusto y sin interés alguno. Ideales que hoy en día cuesta mantener y consolidar. Una lección en la iglesia que no solo enseña valores religiosos, sino que también nos hace valorar el mensaje desde muchos ángulos.

La lección sobre el amor que sentía María por el Señor nos hace ver que cuando amamos con sinceridad, confiamos también con sinceridad, María confío porque amó sin límites, sin miedo, sin preocupaciones; su confianza tan particular hacia el Señor se refleja en su frase: “he aquí la esclava del señor, hágase en mí según tu palabra”. Una confianza total y pura que proviene de un amor verdadero que anida en el corazón y lo purifica.

Aprendimos, con el modelo de María, que no debemos abandonar lo espiritual que alimenta nuestras almas y centrarnos en lo material; dinero, fama, lujos… que en la mayoría de los casos nos controlan y nos preocupan, causándonos estrés.

En resumidas cuentas, amar sin fronteras, sin condiciones y sin egoísmo son las ideas principales que destacamos del modelo de María: amar por el mero hecho de amar.

Podemos decir que el amor es la llave que nos ayuda a acceder al mundo de la espiritualidad, un mundo que transmite tranquilidad y nos cura del estrés causado por lo material, nos enseña a ayudar y dibujar sonrisas de felicidad en la cara de los más necesitados y corazones de amor en cada lugar que visitamos.

Los alumnos por su parte hicieron una serie de peticiones al final de la celebración y la celebración culminó con un beso a la medalla. Fue realmente una bonita experiencia.

Imad Boujrada

4º de ESO

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